Esta es una guía que iré alimentando dentro de mi Weblog, donde encontrarán consejos útiles para planear viajes tipo: “pequeño presupuesto - grandes ciudades”.
Hace poco estaba llenando un famoso formulario de registro en un sitio de internet, preguntaban por mis hobbies, y a pesar de lo sencilla de la pregunta, removió en mí una pequeña crisis existencial, ¿Qué es lo que más me gusta hacer?
Aunque la pregunta parecía de reinado y era fácil darle respuesta con un “me encanta leer, ver televisión, oír música y conectarme a internet” chuleando en los campos correspondientes, sabía que no lograba el grado de profundidad que satisficiese una respuesta para mi mismo.
Coleccioné billetes durante mi niñez tardía y mi temprana adolescencia, hobby de los más ñoños y aburridos que alguien pueda tener, pero que ocupó más de una tarde de sábado mientras veía florecer en mí los primeros sacudones hormonales que cambiarían mis gustos y la prioridad de ellos en mi vida.
Descubrí entonces que mi gran hobbie era viajar, pero dicha respuesta suena tan aristocrática, pretenciosa y costosa que sería digna para Paris Hilton, el Príncipe Guillermo o hasta Jorge Barón pero no para mi, uno de los mas sencillos colombianos que esta tierra del Corazón de Jesús halla podido dar.
A punto de vencerse mi pasaporte, me enorgulleció de alguna manera ver la relativa hermosa colección de sellos que habitaban en él, cada uno de ellos cuentan una historia, un propósito de año nuevo corriendo como un idiota con una maleta alrededor de mi manzana en “Noche Vieja” y todos ellos tenían algo común: eran viajes de bajo, bajo presupuesto.
¿Pero que es un viaje de bajo presupuesto?
Pues como su nombre lo indica, es un viaje donde uno intenta gastar lo menos posible maximizando el impacto y alcance del viaje. En la Pelota de Letras Andrés López manifiesta, entre tantas cosas que manifiesta, cómo la “Generación Y” lograba viajar por todo el mundo mientras las generaciones anteriores a lo mero han ido a Cartagena.
Sin demeritar a la Heróica ni a sus visitantes, es bueno poner los ojos en “el estado del arte” de la civilización mundial y ver que pasa en el Primer Mundo, para luego sacar nuestras propias condiciones acerca de lo que nos falta o nos sobra y por ello me he permitido escribir una “Guía del Viajero Tercer Mundista” repartida en entregas, que no se cuantas serán, tratando cada uno de los tópicos necesarios para lograr conocer “lo más con lo menos” posible.
Esta modesta guía tiene un evidente énfasis en grandes urbes del mundo, que hace parte de mi gusto personal, aunque también trataré en su momento de llevarles algún material sobre playas, desiertos, páramos, nevados, fincas y balnearios.
Los invito a conocer pues el Ecoturismo al que llamo así no por lo ecológico sino por lo económico.