No es sólo un restaurante; es un sitio pensado estratégicamente para que nuestro paladar no sea el único sentido que en verdad se sienta complacido. Faró 2004 es sensual por donde se le mire, empezando por su amplitud de espacio y decoración casi perfecta.
¿Te gusta la intemperie? Afuera podes comer. ¿Acaso más recatado? Adentro no hay nada que se le quede atrás, y hasta puedes jugar billar o disfrutar de la decoración. ¿Lo ves?
Faró 2004 tiene un prestigio bien ganado, y no es pecado disfrutar de él una y otra vez.
Fotografía: Andrés Sarria
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