30 o menos. Al tener una extensión pequeña, a la hora del sexo es compacto y liviano. No estamos diciendo que sea flojo, al contrario; su constitución le brinda una gran reserva para esas ocasiones en las que se necesita tener el “asta a toda prueba”.
Por lo general son hombres callados, con algo de sentido del humor pero sobre todo serios. Prefieren planes como salir a comer pero de vez en cuando una bailadita les atrae. A veces se tornan muy locuaces, lo que no delata su condición introvertida.
32. Ya llegamos a aguas más o menos medias. En la intimidad tienden a privilegiar el preámbulo más que el desarrollo de la “cogedera” en sí. Poco imaginativos, prefieren que la mujer proponga y sin embargo responderán de una manera satisfactoria.
Bastante sociables, es raro encontrarlos solos. Su cita ideal es salir contigo y de paso tanto los amigos de él como los tuyos entremezclados. Oscilan entre la rumba y la tertulia dependiendo de su condición económica. Pueden ser bastante testarudos.
34. Amantes de controlarlo casi todo, a estos varones les encanta sorprender a su chica con cosas nuevas como por ejemplo un sitio diferente o alguna ropa interior que nunca hayan usado. Sin embargo por su impulsividad, tienden a “llegar” muy rápido.
Su estado de ánimo es demasiado voluble: unas veces los encuentras en el más entusiasta tiempo de compañía, y en otros totalmente sumergidos en el mutismo. Exageran en ocasiones con las ensoñaciones. Valoran los lazos familiares en demasía.
36 o más. A la hora de “aquello”, son más inteligentes que pasionales y a la vez recíprocos. La mutua propuesta definitivamente los mata, claro que cuando quieren o les da se muestran demasiado tímidos hasta el punto de enfriarse y “no pasar na´”.
Son afectos a escuchar a los demás, a aconsejarlos. También les interesa mucho lo que los demás piensen de ellos. Disfrutan mucho la soledad en la que pueden quedarse un tiempo indefinido. Problemas de egocentrismo, pero nobleza asegurada.