Toda mi vida soñé con ser modelo o actriz, si, yo sé, suena retacado y muy trillado, pero es verdad, hay fotos que lo prueban, en las reuniones familiares siempre era yo el centro de atención. Pongan a la niña a cantar, gritaba mi tío Anselmo... No, mejor que modele, gritaba mis tías y entre grito y grito yo cantaba, modelaba y bailaba. Mejor dicho, la estrella.
Igual, los días pasaron sin mayores cambios adicionales a los normales. Por mi disciplina me hice a un muy bonito cuerpo y pronto fui el objeto del deseo de todos en la cuadra, obvio, elegí el del carro más grande.
Crecí aún más y me gradué del colegio. Salí sin pena ni gloria, es más si no es por Gloria mi compañera de pupitre hubiera salido con mucha pena, gracias por dejarte copiar gorda divina.
¿Universidad? Si, como no. ¿Y con qué? Pero hubo con que, al menos para hacer una tecnológica en mercadeo. Saqué mi diploma entre desfiles, portadas de CDS de guascarrilera, calendarios de aceites y un par más de trabajitos de modelaje. Aún quiero ser modelo.
En esos trabajos vos conoces de todo y a todos. Me topé con Ricardo, un fotógrafo, el alabó desde el primer momento mi cuerpo, mi rostro, mi cabello encrespado y mi mirada, que, según él, podía lograr lo que fuera. Salimos un par de meses y me fui ganando un puesto en su circulo de amigos... Yo era la que lamía los baretos antes de prenderlos, je je.
Cada día y mejor, cada noche, las experiencias eran más fuertes. Richie y yo nos fuimos a vivir juntos, me mamé de la joda de mi papá en la casa por las llegadas tarde. Sacamos una pieza muy chévere y allá nos trasteamos.
Solos disfrutábamos del vino, la salsita vieja y de darnos sin decencia alguna, a toda hora, como conejos. Aquí, rapidito en la sala, con mis piernas bien abiertas, en cuatro sobre el sofá y su verga dentro de mi, mañana sentada sobre él, dejando toda su polla dentro de mi. Pasado mañana en la ducha, mamadita bajo el agua... El sábado el 69 y el domingo, el domingo por el culito.
Richie no es un superdotado, es verdad y se lo he dicho. Pero sus movimientos, su modo de tratarme, de acariciarme antes y después del acto, la forma como mueve sus dedos cuando juguetea con mis labios, con mi cuca, la forma en que pellizca mis pezones y como me mete la lengua en círculos chupándome el clítoris, arriba abajo, presionando y soltando... Él sabe como hacerme.
Yo lo amaba, es verdad. Lo amé como nunca amé a otro hombre, él era mi todo. Era, porque el miserable la cagó conmigo.
Espera la segunda parte de este relato.... ¿Cómo crees que terminará?