Traté, en serio, de dejar de ser monotemático con el asunto y no hablar, escribir o discutir de fútbol por un tiempo. Prueba es que los últimos escritos, amablemente leídos por ustedes, han tratado temas tan variados desde lo intrascendente hasta lo importante de una buena elección electoral.
Pero, empieza una nueva semana y con ella lo correspondiente: El eco de la jornada dominical del balompié local y mundial.
El Real Madrid va de líder en España, la Roma lleva marca perfecta en Italia, el Bayern empató en la Bundesliga Alemana y el Arsenal domina la Liga Premier Inglesa. Ah, si, por estos lados, Boca goleo, con polémica abordo, a Bandfield y River, de a poco, recupera la marcha en Argentina.
Me gusta el fútbol, es verdad, pero no es que sepa mucho, no, es que el torneo local, nuestra Copa Mustang, está tan floja que no se como hacen aquellos que no tienen DirecTV o TVCable para pasar un domingo. El fútbol en Colombia, no nos llamemos a mentiras, es aburridor, es mediocre.
Por mas que lo intenten nuestros narradores y comentaristas no van a lograr, a punta de gritos o desatinados juicios de opinión, lograr que el nivel mejore.
De un tiempo para acá cada equipo que llega de la B se encarama en la tabla de posiciones y es declarado "revelación". Lo hizo el Tolima, el Pasto, el Chico, el Real Cartagena, el Cúcuta y en este torneo La Equidad. ¿Trabajo?, ¿suerte? . No, mediocridad.
Es de reconocer, mas de una vez lo he hecho y lo volveré hacer, que la mística de estos equipos, el trabajo honesto de su cuerpo técnico y jugadores, la ambición de sus dirigentes y el apoyo de su hinchada, a la cual no le deben nada porque nada han tenido, les brindan un marco de acción más "cómodo" para sobrevivir un torneo.
Pero a eso sumémosle que los equipos otrora "grandes" figuran en los titulares de prensa, pero por sus resultados adversos. Medellín, Cali, Millonarios, Santa Fe, Júnior y América, no brillan como en los años anteriores y deben conformarse con ceder el protagonismo al que habituaron, para bien o para mal, a su hinchada. Quienes, con justicia, ya no toleramos mucho que digamos el verlos caminar la cancha, sin ganas o deseos de hacer, aunque sea, un esfuerzo, por ganar.
Millonarios y América se reponen de a poco en este torneo. Júnior gana de local y pierde por fuera mientras que Medellín, Santa Fe y Cali... bueno, parece que este semestre se perdió.
Para nadie es un secreto y si lo era hasta hoy lo fue, que el equipo de mis amores, alegrías, tristezas y últimamente, profundos desengaños, es el Deportivo Cali. Ya no se ni que pensar, los profundos diálogos con mi hermano terminan en un sonoro madrazo cuando llegamos al tema del "verdiblanco".
¿qué opinas?, me pregunta... estamos jodidos, contestó. Y el análisis para ahí, ya no me cuadra en la cabeza ese discurso de quinta categoría en el que, jugadores, técnico y directivos pretenden ganar tiempo a costillas de la pasividad de la hinchada. Casi al unísono, como si hubieran entrenado el discurso más que las jugadas, contestan: "se hizo un buen partido, hubo orden pero desafortunadamente no la metimos" o el otro: "cometimos un par de errores y nos cobraron".
¿No la meten?, ¿errores? Listo, se ve tanto en la tabla, esta en el puesto 16 con 8 puntos, como en el marcado. Los periodistas corren a interrogar a los delanteros quienes, dueños de una verdad mentirosa, alegan que no les queda clara, que el arquero tuvo una buena tarde y terminan diciendo "hay que seguir trabajando", pues claro por que a los delanteros de los otros equipos si les entra.
Hablemos de trabajo. Trabajo el que le va a costar al onceno de Otero, hablo del Cali, clasificar a la final o recuperar el cupo a Copa Libertadores que tenía hasta hace unas fechas. Quedan 27 puntos en disputa y necesita, por seguridad, al menos 20.
Quedan 9 fechas y yo, como muchos otros hinchas del Cali, estamos haciendo cuentas. ¡haciendo cuentas! El Deportivo Cali, una institución grande, con la mejor sede social y deportiva de este país y, si todo sale bien, con estadio propio, haciendo cuentas ¿qué tal?
Uno escucha a los jugadores en sus equipos, a los pelaos de los equipos llamados "chicos", por ejemplo, y todos, o la mayoría quieren jugar en un equipo grande...como el Cali. Y a varios se les cumple ese deseo...se ponen la camiseta del Cali y debutan en el Pascual. Hacen uno o dos partidos buenos para después entrar en una modorra brutal. ¿Dónde quedaron las ganas? En la cuenta de banco, ahí quedaron.
Los hinchas estamos para apoyar en las buenas y en las malas, y aquí estoy y estaré el viernes ante el Chico, pero no estamos para que un grupo de irresponsables (sin suerte, según ellos) hagan de una institución de nombre internacional un circo. No señor.
¡A Ganar pues!, no jodan.