La "farsandula" se sacude. Los ratings no le dan a Caracol y ha sido así todo el año. Sus producciones, las normales y las mega (como el Zorro) han caído rendidas ante las novelas de RCN. 'La hija del mariachi', 'Hasta que la plata nos separe', 'Los tacones de Eva' y las nuevas: 'Pura sangre' y 'Amas de casa desesperadas' (tuve que apoyarme en la lectura de ratings que hace Julito en La W porque yo del TV Cable no salgo).
Tenía Caracol un as bajo la manga: Jorge Alfredo Vargas y el formato 'Nada más que la verdad' Y si, logró mas rating que 'Pocholo'... (sigo apoyado en Julito, gracias). Este formato, en el que "decir la verdad paga" generó una audiencia y un rating decente para el horario.
En el programa, del cual vi por accidente una emisión, no completa, los concursantes se someten a un detector de mentiras para luego, frente a sus seres queridos y la audiencia, revelan sus mas íntimos secretos con el incentivo de ganarse unos pesos (hasta 100 millones) por descuerarse al aire, humillarse, maltratar a sus allegados o en el caso de una de las concursantes, poner en riesgo su libertad (la señora admitió haber contratado un sicario para asesinar a su esposo, al menos eso dice El Tiempo).
Caracol ha anunciado, gracias a la critica constante del programa, a los conceptos de los juristas y a la audiencia en general, sacar el programa del aire, su última emisión debe ser el próximo 9 de octubre.
Se comprobó, una vez más, que este país es amante del morbo y que nuestro color favorito es el amarillo, pero no por ser el de la camiseta de la selección, no, sino porque lo que vende es el amarillismo. El dolor, la pena ajena, la sangre, las tangas y las desgracias. Como mueven la caja registradora, ¡Por Dios!
Nada mejor que una persona admitiendo que, borracho, se acostó con la novia de su mejor amigo, o la historia del hombre que se casó por conveniencia sin amar a su esposa o aquel que confesó hablar mal de su socio para quedar mejor.
Entonces, ¿si la verdad paga porque a Caracol no le dio rédito? Fácil, porque la verdad, nuestra realidad, es muy diferente a la de los países en los que el show ha sido emitido.
Nuestra verdad, nuestra realidad es intolerante, es vengativa, es rencorosa y resentida. ¿Inmadura? Totalmente, raro es sujeto que recibe una critica sin sentirse mal o, en ocasiones, no podes decirle una verdad en su cara porque es motivo de terminar una relación, un contrato laboral o una amistad.
Hay verdades que duelen y más si están atadas a ilusiones y pueden generar una frustración, pero no por eso hay que guardarlas, no, por el contrario hay que decirlas, pero con tacto, con seguridad, responsabilidad, claridad y en el momento preciso.
Cada persona es susceptible a una u otra cosa y esos niveles varían con las actividades del día, el nivel de estrés o el tipo de relación, si es cercana o lejana. Pero, no decir una verdad a tiempo es permitirle a esa persona, cercana o no, vivir en una mentira.
Caracol no tiene la culpa y es claro en el comunicado en el que explica la salida del aire del programa, en el segundo punto del texto dice: "El interés del público por el concurso fue notable y creciente dado que en él los concursantes exponen su realidad sin rodeos, ni tapujos. Sin embargo y por ello, algunos televidentes expresaron su disgusto por algunas confesiones de los concursantes en el programa".
Ven, susceptibilidades.
Tres preguntas al salir: ¿Cómo piden por la verdad aquellos que no son capaces de aceptarla? Dos, ¿cuánto vale la verdad? , y tres, ¿cuál verdad vale más, la tuya o la mía?