La Selección Colombia, después de una vergonzosa presentación en la pasada Copa América, parece haber encontrado el rumbo para el mundial de fútbol a disputarse en Sudáfrica, salvo alguna determinación divina, el próximo 2010.
Ocho son los puntos que, por ahora, dejan al combinado nacional clasificado. Ocho puntos que hace cuatro años, en la pasada eliminatoria, no teníamos, ocho puntos que acortan la distancia, ocho puntos que motivan y llenan de positivismo hasta al mas negativo.
El capitulo mas reciente de esta historia se escribió anoche en el Campín de Bogotá. Tras un primer tiempo para el olvido en el que Colombia sufrió la viveza, agilidad y rapidez de un "monstruo" como lo es Lionel Messi quien con su anotación, le quitó el invicto a Agustín Julio de 873 minutos sin recibir gol. Con un hombre menos tras la expulsión de Carlos Tevez, provocada y buscada por Rubén Bustos, parecía que Argentina nos iba a ganar otra vez.
Los nuestros entraron al camerino perdidos, lentos y algo pesados por el resultado. Jorge Luis Pinto, lo imaginó, tomo la palabra, recuperó la confianza del grupo, incluyó a Macnelly Torres y a "Totono" Grisales... Le cambió la cara al equipo.
El 0-1 del primer tiempo se volvió anecdótico cuando Bustos, en su especialidad, cobró el tiro libre que significo el empate. Ese balón entró ayudado por la fuerza y el pujar de todo un pueblo.
Se podía más, se pudo más. Tressor Moreno, disgustado y en berrinche abandono el terreno de juego para darle paso a Dayro Moreno, el de Chicoral, Tolima, goleador de la Copa Mustang II. Faltando ocho minutos para cumplir con el tiempo reglamentario, los 42.000 hinchas gritaron la anotación del artillero del Once Caldas. 2-1, marcador final. Victoria de Colombia.
Estos tres puntos se suman a los tres del pasado domingo contra Venezuela, en otro partido que nos dejo un primer tiempo para el olvido y un golazo de Bustos, también de tiro libre y una atajada de Julio para la historia al minuto 90. 1 a 0, marcador final.
A estos seis puntos le sumamos el obtenido en La Paz el pasado mes, frente a Bolivia. En la cancha, Agustín Julio portero nacional, estuvo a "la altura" del compromiso. Saco de todo. 0 a 0 resultado consignado en los libros de estadística de la FIFA.
Siete puntos en la sumatoria. Falta uno y fue el logrado en la jornada inaugural de las eliminatorias ante la toda poderosa Brasil (Kaka, Robinho y Ronaldinho abordo). El partido fue una decepción. Brasil no hizo nada y Colombia un poco mas que nada. 0 a 0, para tranquilidad nuestra.
Así pues se acabó el año para la Selección Colombia, el balance es muy positivo y aunque aun queda el 80% de la competición, si se sigue por este camino, lograremos el objetivo.
Mesura, tranquilidad para la prensa que, fieles a su tradición de crear dioses de barro, ya denominan a Rubén Bustos como el salvador de Colombia. Si, hizo dos goles fundamentales, dos golazos, pero tampoco pues.
Ni estamos clasificados, ni mucho menos. Ganamos dos partidos, de local, como es nuestra obligación. Regaló Pinto los primeros tiempos de esos partidos argumentando "desgaste" del rival, pero la suerte y el trabajo le dieron los triunfos. No quiero imaginar si los resultados hubiesen sido otros. ¿Habría El Tiempo calificado de "dioses del Olimpo" a los jugadores nacionales?
Paraguay, Chile, Uruguay... La misma selección Ecuador y Perú. Falta camino, duro camino. Pero, insisto, como vamos, vamos bien. Por favor, prensa nacional, el optimismo es bueno, pero bien dirigido. Ganar después de muchas derrotas reconforta, pero no lo convirtamos en un carnaval de adjetivos calificativos.
El que gana es el que goza, es verdad, y hoy estoy alegre, tranquilo y con fe. Pero a la vez preocupado. Ojo con los sueños de papel, con los globos inflados de ilusiones sin fundamento, con las exageraciones que se vuelven mentira.
Hay trabajo, hay convicción, hay deseos, hay ambición, hambre de triunfo, hay dedicación, hay suerte y hay la bendición de Dios. Que no se nos vayan por falta de humildad, por la falsa sensación de seguridad y la pereza que dan los halagos.
Vamos Colombia. Perú, en Lima, en ocho meses, será el próximo rival.