María Paula es mi hija quien en marzo cumplirá 10 años. Ha sido, sobra decirlo y más para aquellos que tienen el privilegio, como yo, de ser padres, que es mi orgullo y mi razón de ser.
Mi hija y yo estábamos a punto de disfrutar de una de nuestras noches de sábado, con comida china y mucho dialogo, como siempre, riéndonos de las cosas y proyectando nuestro domingo de juegos y actividades. Pero esta noche sería diferente.
Durante toda la semana un dolor abdominal sumado a nauseas había obligado a su madre a llevarla a la clínica en donde, diligentemente, le descartaron gastritis y hepatitis. El dolor continuó hasta el sábado cuando se hizo más fuerte, el diagnostico contundente: apendicitis.
Pasamos la noche acompañándola, dándole animo y seguridad ya que la idea de ser sometida a una operación la llenaba de miedo. La cirugía inició a eso de las 7.30 de la mañana del domingo 20 de enero. Salió tal y como el medico lo aseguró, sin novedades, fue rápida, pero el dolor, el mareo, el vomito y el desgano han sido, junto a nosotros, los compañeros de María Paula en su camita mientras se recupera.
Pobre gorda, pensé, pues si bien la cirugía es breve los riesgos de la misma (infecciones y peritonitis) así como la recuperación no la hacen sencilla. El dolor , el mareo, el malestar y la dieta posterior hacen de este procedimiento algo más que uno de rutina.
Hoy lunes 21 de enero ya esta mucho mejor, gracias a Dios, solo falta esperar el transcurso del día de hoy y mañana para que le den de alta convirtiendo a esta experiencia en un registro en su diario, en su memoria y en las anécdotas familiares, pues, como decía ella antes de entrar a la sala, nerviosa, "es mi primera cirugía y soy la primera de la familia a quien le pasa esto".
Pero también, viéndola y oyéndola antes de la cirugía noté como se concentró en lo fundamental, que le quiten el apéndice antes de que algo peor le pase. Entendió, a sus casi 10 años, que si no se operaba, por más miedo que le de o dolor, le podría pasar algo mucho peor.
El apéndice, como lo define la Real academia de la lengua es una "Prolongación delgada y hueca, de longitud variable, que se halla en la parte interna y terminal del intestino ciego del hombre, de los monos y de muchos roedores".
Definición clara y, ¿para que sirve? La respuesta, obvia para muchos, es que no sirve para absolutamente nada, igual, quise cotejarla con Wikipedia y allí me encontré esto: "la función del apéndice, si la tiene, es un asunto de controversia en el campo de la fisiología humana. Las hipotéticas funciones que podría realizar el apéndice van desde la linfática, exocrina o endocrina hasta la neuromuscular. Sin embargo, la mayoría de los médicos y científicos sostienen que el apéndice carece de una función significativa"
Es decir, puede que sirva para algo, pero, esta "tripita" no sirve para nada.
Y leyendo esto me acordé, por asociación, en el presidente de Venezuela, porque, aparentemente ha sido útil para algunos, especialmente las FARC, pero, en el fondo, el mundo lo sabe, Hugo Chávez ha sido bueno para nada, al menos, nada favorable, constructivo, con futuro, sostenible, apreciable o de valor.
El diagnostico es claro y la cirugía extractiva no da espera, después, puede ser peor.
Nos vemos en la marcha. Febrero 4. www.colombiasoyyo.org