Antes de entrar en el grueso del escrito me permito aclarar:
1) Atlético Nacional es una gran institución, buen representante del fútbol colombiano y con un pasado memorable en el círculo del balompié mundial.
2) Tengo amigos hinchas de esta divisa paisa a quienes respeto y cuya amistad valoro y quiero conservar.
3) Estoy mamado del Atlético Nacional.
Cuando Leonel Álvarez pateó y anotó el último penalti de aquella final de la Copa Libertadores en 1989 contra Olimpia dejando al Nacional como el primer equipo colombiano en coronarse campeón del certamen, el pecho de muchos se lleno de orgullo y la cara de todos de felicidad. Bien por el verde antioqueño y por ese grupo de futbolistas que luego llevarían, de la mano de "Pacho" Maturana, a la selección Colombia de regreso a un mundial de fútbol (Italia 90).
Este mismo equipo fue calificado (con o sin razón) como "la rosca paisa" y sus integrantes empezaron a recibir calificativos exagerados al punto de bautizar, por ejemplo, a Victor Aristizabal como "el mejor jugador de fútbol sin balón".
Los años pasaron y el equipo cambió de dueño. Ahora forma parte del grupo Postobon, RCN y demás. Un avance, si se quiere.
Los torneos también se fueron acumulando y los jugadores fueron saliendo a Europa, Argentina y Brasil, por ejemplo. Otros, se quedaron haciendo carrera hasta llegar, como Victor Marulanda, a la presidencia del club.
El tema no es hacer un recuento histórico de las gestas heroicas o de los desatinos de la escuadra de Medellín, no, eso no me corresponde, porque, no solo es atrevido sino que corro el innecesario riesgo de caer en imprecisiones o errores. (Para rectificar están los periódicos, yo no).
El tema es el drama que se vivió este fin de semana con el partido que los paisas debían jugar en Barranquilla contra el Junior tras su juego en Paraguay por la Libertadores. Nacional llego al estadio tras bajarse del avión luego de dos noches sin dormir (según su presidente) y enfrento su compromiso cayendo derrotado por tres goles a cero. Junior ni la Dimayor quisieron postergar el encuentro más allá de las 6.45 pm del mismo domingo.
Jugaron, como lo dijo Victor Marulanda por la radio "bajo protesta" y achacándole la responsabilidad de la situación al presidente de la Dimayor quien, según el dirigente, tomo una decisión "mas con el corazón". Ramón Jessurum, presidente de la Dimayor, es cercano la Junior de Barranquilla.
Ay hombre, lejos de si era justa o no la medida la pregunta es: ¿hasta cuándo? Marulanda y el Nacional se mal acostumbraron a que todo el mundo hiciera lo que ellos no y se quedaran callados. Así es, no nos digamos mentiras.
El torneo pasado, por ejemplo, fue cabalgado por ellos de principio a fin al punto de que el Atlético Nacional quedo campeón tanto del apertura como del clausura. Si, hubo partidos en los que los arbitrajes dejaron mucho que desear y que claramente favorecieron al verde antioqueño, pero, para eso están los comentaristas de la señal por televisión para bajarle el tono y pasar por alto en plena transmisión estas imprecisiones.
Puede que los nuevos comentaristas deportivos narren o comenten con la camiseta puesta y esto sea mal visto por los dinosaurios del periodismo deportivo pero, por lo menos, son leales al espectáculo y denuncian, sí señor, lo que no es justo. Mejor dicho, con ellos sabes a qué atenerte.
Mientras que otros comentaristas de radio y TV, cada lunes después de fecha, se limitan a justificar las salidas aparatosas (casi criminales) de David Ospina, portero del Nacional, como jugadas aisladas y que no ameritaban una amarilla siquiera o encuentran la forma de interpretar las normas del fútbol de tal manera que una mano en el área no sea penal o que un gol en fuera de lugar sea válido por que el recogebolas habilitaba.
Eso sin tocar el tema de cómo el recién retirado Victor Aristizabal se paseaba por las canchas haciendo uso de sus dotes de "mejor jugador del mundo sin balón" al llenar de insultos a sus rivales, provocándolos y teniendo esas conversaciones (sin duda respetuosas y amenas) con los árbitros.
Si, lo aclaré al principio, me mame del Nacional y, lo reconozco, estoy aprovechando este suceso para sacar un par de cosas que tenía guardadas.
No me mame del equipo o sus hinchas, no, sino de esa actitud de "pobre viejecita" que quieren mostrar con lo del partido del Junior buscando tapar el hecho que su rendimiento este semestre este por debajo de lo mediocre. Esconder y mal justificar el que sus contrataciones han sido poco relevantes, por no decir menos, y que sus jugadores estelares del 2007 no han mostrado ni el 50% de lo que fueron.
Hombre, ya párenla. Nacional no va penúltimo del torneo por que no le han aplazado partidos, no, va donde va porque no ha cuajado buenos partidos y porque depende de lo que haga Camilo Zúñiga adelante y de lo que contenga David Ospina atrás. Punto.
De igual manera, y volviendo al tema central, ¿Nacional aplazó el juego contra el Cúcuta cuando este tenía que jugar Libertadores hace unos días? No, no lo hizo. Entonces, ¿de qué se lamentan?
¿Nacional no tiene equipo alterno? ¿No hay una escuadra que está en la Copa Postobon brillando? ¿Por qué no la usaron? Igual, con un equipo de "novatos" pero de piernas frescas si era de perder, perderían. ¿No?
Se seguirá hablando del tema. Se harán acusaciones y se brindarán explicaciones. Argumentos tendrá la Dimayor y señalamientos el presidente Marulanda. Pero, a pesar de esto, Nacional seguirá necesitando un empate en Sao Pablo para seguir vivo en la Libertadores y un milagro en la Mustang para clasificar.
Y claro, esperaré los reclamos de mis amigos hinchas de Nacional, afortunadamente ninguno de ellos (que yo sepa) barra brava.
¿Cómo será de bueno el fútbol colombiano que son más llamativos los escándalos fuera de la cancha que lo que se ve dentro de ella?