Las conversaciones con la NASA comenzaron a finales del año 2006, seguidas de un viaje a Detroit en enero de 2007, para comprobar la calidad de alta definición de una pieza de las grabaciones del Apollo.
Las grabaciones espaciales de la NASA han sido retiradas del almacén frigorífico en el que se encuentran, tan sólo en dos o tres ocasiones desde que llegaron del espacio.
Los productores del archivo de la serie visionaron aproximadamente 500 horas de grabaciones. Más de 100 de ellas fueron convertidas en alta definición por primera vez para esta serie.
Se han donado copias de estas grabaciones al Centro Espacial Johnson de la NASA, localizado en Houston.
Las grabaciones del Apollo fueron filmadas en una cinta ligera especialmente adaptada que cuarenta años más tarde se ha curvado en los bordes.
Después de retirar las cintas del refrigerador, deben calentarse durante dos días para poder ser transferidas por una máquina especial de tele-cine, capaz de leer los bordes curvados de éstas así como las líneas planas centrales.
A varias de las grabaciones originales de audio nunca se ha tenido acceso antes, por lo que son más difíciles de manipular.
Las cintas de audio del Mercury 4 nunca habían sido transferidas digitalmente, debido a la mala calidad de las mismas.
Para que estos recursos pudieran ser utilizados en la serie, las cintas originales magnéticas debían ser horneadas durante 48 horas y enfriadas 24 horas más, antes de que la NASA tuviera la oportunidad de digitalizarlas.
Las grabaciones de las misiones Géminis 9 y Géminis 12 están almacenadas en cintas originales de 30 pistas en formato de una pulgada.
El personal de la NASA tuvo que restaurar el equipo original utilizado para escuchar estas cintas antes de que pudieran ser digitalizadas.
La técnica de combinar el audio de algunas de las misiones originales con las nuevas imágenes restauradas, es otra de las novedades que ofrece esta serie.
Con la colaboración de:
Ángela Acosta